La reciente reforma al COOTAD encendió el debate: ¿fortalece o pone en riesgo la lucha contra la desnutrición crónica infantil en Ecuador?
En un foro con expertos, se advirtió que los cambios podrían afectar la capacidad de los gobiernos locales para sostener programas clave, especialmente en territorios con menos recursos.
El análisis coincidió en un punto: sin coordinación, inversión y enfoque territorial, los avances logrados podrían estancarse. La desnutrición infantil no solo impacta la salud, también condiciona el desarrollo económico del país.
El reto ahora es claro: asegurar que la reforma sume y no retroceda en una de las principales prioridades nacionales.
