Fortalecer la justicia indígena desde un enfoque de equidad, diálogo y articulación entre sistemas de justicia fue el eje central del proyecto “Justicia Indígena con equidad, Kushi Kausay”, una iniciativa que trabajó junto a comunidades indígenas del cantón Riobamba para promover procesos más inclusivos, participativos y orientados al respeto de los derechos de todos los miembros de las comunidades.
La justicia indígena constituye un pilar fundamental en la organización y convivencia de los pueblos y nacionalidades del Ecuador, al estar basada en los principios de la comunidad, el consenso, la reparación y el respeto a los saberes ancestrales. En este contexto, el proyecto Kushi Kausay impulsó un proceso de trabajo territorial que buscó fortalecer los modelos comunitarios de justicia, incorporando el enfoque de género como un elemento clave para garantizar una atención más equitativa, prevenir situaciones de violencia y promover el respeto dentro de las comunidades.
Durante varios meses, líderes y lideresas comunitarias, autoridades locales, operadores de justicia y actores institucionales participaron en espacios de formación, diálogo y reflexión que permitieron analizar los desafíos actuales de la justicia indígena y construir soluciones colectivas desde la experiencia territorial. Estos encuentros fomentaron la participación activa de las comunidades, promoviendo el intercambio de saberes y la construcción conjunta de herramientas que responden a las realidades locales.
Uno de los principales resultados del proyecto fue la construcción participativa de un protocolo comunitario de prevención y atención, una herramienta práctica que orienta los procedimientos de la justicia indígena con enfoque de género. Este protocolo se elaboró a partir del diálogo comunitario y la reflexión colectiva, convirtiéndose en una guía que fortalece la toma de decisiones, mejora la atención de casos y promueve procesos más claros y organizados dentro de las comunidades.
De manera complementaria, se desarrolló un proceso formativo ampliado mediante un curso autoguiado que permitió fortalecer las capacidades de más de 400 personas, entre ellas operadores de justicia, líderes comunitarios, funcionarios públicos y actores sociales. Este proceso contribuyó a generar una comprensión común sobre la justicia indígena y su articulación con la justicia ordinaria, promoviendo una mirada más integral sobre la prevención, atención y resolución de conflictos.
El proyecto también impulsó espacios de articulación con autoridades a nivel local y nacional, generando diálogo, cooperación y compromisos para fortalecer el trabajo conjunto en el territorio. Estos espacios permitieron avanzar en el reconocimiento de la justicia indígena como un componente clave para la construcción de convivencia pacífica, el respeto a los derechos colectivos y la coordinación entre instituciones y comunidades.
Como parte del proceso, se desarrolló además una investigación que recoge los principales aprendizajes, elementos y procedimientos de la justicia indígena trabajados durante el proyecto, con el objetivo de convertirse en un documento de consulta que aporte al fortalecimiento de futuras iniciativas y al diálogo entre sistemas de justicia.
El cierre del proyecto Kushi Kausay deja herramientas concretas, capacidades fortalecidas y alianzas institucionales que permiten proyectar nuevos caminos para la justicia indígena en el territorio. Más allá de los resultados alcanzados, el proceso deja una base sólida de trabajo comunitario que promueve el respeto, la equidad y la articulación como elementos fundamentales para la convivencia.
De esta manera, el proyecto reafirma la importancia de construir procesos de justicia desde las comunidades, reconociendo sus saberes, fortaleciendo su autonomía y promoviendo una justicia indígena cada vez más cercana, equitativa y articulada, en beneficio de todos los miembros de los territorios.
